-Claro, dime.-supongo que sería eso que los demás querían
que dijera.
-Pues… Qué… No sé cómo decirlo…
-Vamos, no muerdo.-le dije amigablemente, no tenía que darle
vergüenza decirme eso que me tenía que decir.
-Solo es… que… me alegro de haberte conocido. Espero que nos
veamos pronto.-la verdad es que me esperaba otra cosa. ¿Pero qué digo? Ha sido amable, nada más, nos conocimos ayer.
-Yo también, espero que nos veamos alguna vez.-le di un
abrazo de agradecimiento. Salí de la habitación y pude oír a Louis suspirando y
diciendo, “Mierda”. Cuando salí, los demás me miraban. Se acercaron y me dieron
un abrazo de despedida.
-¿Y Louis?-me preguntó Niall.
-Está en la habitación.-contesté.
-¿No te ha dicho nada?-me volvió a preguntar.
-No, bueno, que esperaba que nos volviéramos a ver pronto,
no sé, lo que se suele decir, ¿no?-estaba confundida.
-Sí, claro. Bueno, nosotros también esperamos verte pronto,
¡adiós Allyson!
-Adiós chicos, y gracias otra vez.
Salí de aquel hotel y llamé a un taxi. No tardó en llegar y
me llevo hasta mi casa, que en efecto, estaba bastante lejos de allí. Cuando
llegué, entre rápidamente.
-Hola, mamá.
-Hola cariño. ¿Qué tal con Andrea?-se acercó a mí y me dio
un beso.
-Bien, ahora iba a salir a dar un paseo con ella.
-Claro, hace tanto que no os veis.-dijo irónicamente mi
madre.
-Exactamente.
Subí a mi habitación. Me quite la ropa que llevaba y me di
una ducha. Después de secarme el pelo y alisármelo, me puse unos pantalones
cortos, unas vans y mi sudadera preferida. Me encantaba llevar eso, era lo más
cómodo que podía haber. Así que salí así de casa con el móvil en la mano y
llamé al timbre de Andrea. Me abrió y nos dimos un abrazo.
-Bueno, ¿y donde estuviste ayer?-me pregunto Andrea mientras
salíamos de su jardín.
-Pues que me puse a escuchar música, me despiste y acabe en
el culo del mundo.
-Siempre serás mi tonta. Bueno y porq…
Andrea no pudo terminar porque me sonó el móvil. Lo cogí,
eran de Londres. Para avisarme de que me habían dado la beca, y en una semana
estaría allí con Andrea. Cuando colgué, se lo conté a Andrea y las dos empezamos
a gritar. La gente nos miró pero estábamos acostumbradas. Ilusionadas, fuimos a
contárselo a mi madre. Después de abrazos, lloros y demás, fuimos a preparar
algunas cosas. Y, en una semana, Andrea y yo nos encontrábamos sentadas en un
avión de camino a la capital británica.
-Tía, nos vamos a Londres. ¿Te lo puedes creer?
-Ya, que nervios, ¿no?-estábamos muy felices, era una
experiencia única. Por fin el avión aterrizó y nos bajamos.
Después de coger
las maletas salimos del aeropuerto montadas en un taxi. Le dijimos al taxista
la dirección de la casa que habíamos alquilado en el tiempo que estuviéramos
allí. Cuando llegamos, nos quedamos alucinadas. Era una casa preciosa, y por
dentro aún más. Cada una escogió la habitación que más le gustaba. Y, después
de cambiarnos, decidimos salir a comer a algún sitio cercano, ya haríamos la
compra en otro momento. Todo lo que veíamos nos parecía alucinante. Cuando
encontramos un sitio que tenía buena pinta, entramos y nos sentamos en una
mesa. Mientras esperábamos a que nos trajeran lo pedido me levante y fui al
baño. Había que subir unas escaleras, así que las subí, y cuando llegué arriba,
choqué con alguien que casi me tira de nuevo abajo.
-¡Allyson!
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