Nerea apareció por el jardín hablando alegremente con Harry. Salí de la piscina y le salpiqué.
-¿No he venido aquí para que me mojes sabes?-dijo ella
riéndose. Mientras los demás se bañaban fuimos a unas hamacas que tenían cerca
de la piscina. -¿te has pensado ya lo que te dije?
-Sí, la verdad es que me gustaría. Cuando era pequeña jugaba
y me relajaba.-esas tardes jugando al baloncesto habían sido mi momento de
olvidarme de todos mis problemas por un par de horas.
-¡Genial! Pues puedes ir mañana a una reunión que tenemos
para nuevas jugadoras, los entrenamientos comenzarán en agosto para estar
preparadas para la temporada.-Nerea parecía ilusionada.
-¿No tengo que pasar ningún tipo de prueba?
-Sí, bueno, pero la pasarás sin problemas,
tranquila.-esperaba que no fuera muy dura, necesitaba entrenamiento antes de
empezar a jugar en serio.-me tengo que ir, tengo que comprar algunas cosas,
quedamos mañana a las diez en la puerta de la universidad.
-Vale, perfecto.
-¡Adios!-Nerea se despidió de todos, y Harry le acompañó a
la puerta. Parecía que se llevaban bastante bien.
Cuando ya estábamos cansados salimos de la piscina y nos
quedamos a cenar en casa de los chicos. Había pasado una de las mejores tardes
de mi vida. Me parecía que lo mío con Louis iba funcionando y todos me caían
cada vez mejor. Cuando ya se hizo tarde Louis nos llevó a Andrea y a mí a casa.
Le di un beso y entramos a casa. Estábamos tan cansadas que nos metimos en la
cama y nos quedamos profundamente dormidas.
Al día siguiente Andrea me despertó tirándose encima de mí y
acabamos las dos riéndonos.
-¿Qué tal dormilona?
-Bien, hasta que has llegado tú.-se rió y me dio con un cojín.
Bajamos a la cocina haciendo el tonto y preparamos el desayuno. Estuve hablando
con Louis por watss app, y Andrea hizo lo mismo con Niall. Parecíamos dos crías
enamoradas. Y, siendo sinceros, así era. Me puse ropa de deporte y una coleta
para ir a la universidad.
-Suerte, serás la mejor.-Andrea me dio un abrazo y salí de
casa animada. Cuando llegué allí todavía no había nadie, pero pasados cinco
minutos apareció Nerea.
-Hola, vamos dentro, nos esperan.-entramos en el edificio y
fuimos hasta la cancha de baloncesto que me enseñó el otro día. Allí, sentadas
en círculo había unas chicas, y a un lado estaba el entrenador.
-Perdona, ¿tú quién eres?-me dijo una chica con aires de
superioridad, odiaba a esas personas.
-Soy Allison. Vengo a hacer las pruebas.
-¿La has traído tú Nerea? No necesitamos a novatos que
juegan en el parque.
-Tienes razón Amber. ¿Por qué no le hacemos la prueba? Total,
no será ni la mitad de buena que tú.-dijo Nerea.
Esperaba que estas chicas no
fueran muy buenas, haría el ridículo. El entrenador me pasó la pelota y tiré
varias veces, la mayoría acabados en canasta. Después me tocó hacer un uno
contra uno, y esa tal Amber se ofreció, aunque creo que descubrió que no era
una novata.
-Allison, no ha estado mal.-me dijo el entrenador.-vete pensándote
un número, estás en el equipo.
Nerea me dio un abrazo y lo celebramos. Ahora tendría que
volver más veces pero, creía que me iba a divertir. Fui a casa ilusionada a
darle la noticia a Andrea. Total, que estaban todos en casa.
-¡Estoy en el equipo de baloncesto!
-Sabía que lo conseguirías boba.-me felicito mi mejor amiga.
-No sabía que te habías presentado a pruebas de
baloncesto.-me dijo Louis.
-Sí, bueno, Nerea me dijo que el equipo necesitaba gente y
como desde pequeñita me gusta pues… me animé.-Louis se me acercó y me dio un
beso para felicitarme, estaba contenta.-no creo que te guste, estoy sudada.
Nos reímos. Subí a darme una ducha rápida y después de
prepararme, descubrí que habían planeado ir a dar una vuelta por un bosque
cercano. Siempre me había gustado pasear con la naturaleza. Estuvimos caminando
un buen rato hasta que paramos a descansar.
-¿Qué es eso?
Niall vio una especie de agujero tapado por las ramas. La
curiosidad nos podía, y quitamos las ramas de encima. Parecía una pequeña
cueva. Entramos todos poco a poco, hasta que las paredes de la cueva se
hicieron más anchas para que pasáramos con más comodidad. Me parecía de
película andar por ahí. De pronto, todo empezó a moverse, todo se derrumbaba
encima nuestro. Las rocas estaban taponando el camino, estábamos atrapados. Lo
último que recuerdo es que Louis se tiró encima de mí para salvarme de algo
grande que caía.
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