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domingo, 4 de agosto de 2013

Capítulo 10 - Simples aventuras, dificiles soluciones.


Nerea apareció por el jardín hablando alegremente con Harry. Salí de la piscina y le salpiqué.

-¿No he venido aquí para que me mojes sabes?-dijo ella riéndose. Mientras los demás se bañaban fuimos a unas hamacas que tenían cerca de la piscina. -¿te has pensado ya lo que te dije?
-Sí, la verdad es que me gustaría. Cuando era pequeña jugaba y me relajaba.-esas tardes jugando al baloncesto habían sido mi momento de olvidarme de todos mis problemas por un par de horas.
-¡Genial! Pues puedes ir mañana a una reunión que tenemos para nuevas jugadoras, los entrenamientos comenzarán en agosto para estar preparadas para la temporada.-Nerea parecía ilusionada.
-¿No tengo que pasar ningún tipo de prueba?
-Sí, bueno, pero la pasarás sin problemas, tranquila.-esperaba que no fuera muy dura, necesitaba entrenamiento antes de empezar a jugar en serio.-me tengo que ir, tengo que comprar algunas cosas, quedamos mañana a las diez en la puerta de la universidad.
-Vale, perfecto.
-¡Adios!-Nerea se despidió de todos, y Harry le acompañó a la puerta. Parecía que se llevaban bastante bien.

Cuando ya estábamos cansados salimos de la piscina y nos quedamos a cenar en casa de los chicos. Había pasado una de las mejores tardes de mi vida. Me parecía que lo mío con Louis iba funcionando y todos me caían cada vez mejor. Cuando ya se hizo tarde Louis nos llevó a Andrea y a mí a casa. Le di un beso y entramos a casa. Estábamos tan cansadas que nos metimos en la cama y nos quedamos profundamente dormidas.


Al día siguiente Andrea me despertó tirándose encima de mí y acabamos las dos riéndonos.

-¿Qué tal dormilona?
-Bien, hasta que has llegado tú.-se rió y me dio con un cojín.

Bajamos a la cocina haciendo el tonto y preparamos el desayuno. Estuve hablando con Louis por watss app, y Andrea hizo lo mismo con Niall. Parecíamos dos crías enamoradas. Y, siendo sinceros, así era. Me puse ropa de deporte y una coleta para ir a la universidad.

-Suerte, serás la mejor.-Andrea me dio un abrazo y salí de casa animada. Cuando llegué allí todavía no había nadie, pero pasados cinco minutos apareció Nerea.
-Hola, vamos dentro, nos esperan.-entramos en el edificio y fuimos hasta la cancha de baloncesto que me enseñó el otro día. Allí, sentadas en círculo había unas chicas, y a un lado estaba el entrenador.
-Perdona, ¿tú quién eres?-me dijo una chica con aires de superioridad, odiaba a esas personas.
-Soy Allison. Vengo a hacer las pruebas.
-¿La has traído tú Nerea? No necesitamos a novatos que juegan en el parque.
-Tienes razón Amber. ¿Por qué no le hacemos la prueba? Total, no será ni la mitad de buena que tú.-dijo Nerea.

Esperaba que estas chicas no fueran muy buenas, haría el ridículo. El entrenador me pasó la pelota y tiré varias veces, la mayoría acabados en canasta. Después me tocó hacer un uno contra uno, y esa tal Amber se ofreció, aunque creo que descubrió que no era una novata.

-Allison, no ha estado mal.-me dijo el entrenador.-vete pensándote un número, estás en el equipo.

Nerea me dio un abrazo y lo celebramos. Ahora tendría que volver más veces pero, creía que me iba a divertir. Fui a casa ilusionada a darle la noticia a Andrea. Total, que estaban todos en casa.

-¡Estoy en el equipo de baloncesto!
-Sabía que lo conseguirías boba.-me felicito mi mejor amiga.
-No sabía que te habías presentado a pruebas de baloncesto.-me dijo Louis.
-Sí, bueno, Nerea me dijo que el equipo necesitaba gente y como desde pequeñita me gusta pues… me animé.-Louis se me acercó y me dio un beso para felicitarme, estaba contenta.-no creo que te guste, estoy sudada.

Nos reímos. Subí a darme una ducha rápida y después de prepararme, descubrí que habían planeado ir a dar una vuelta por un bosque cercano. Siempre me había gustado pasear con la naturaleza. Estuvimos caminando un buen rato hasta que paramos a descansar.

-¿Qué es eso?

Niall vio una especie de agujero tapado por las ramas. La curiosidad nos podía, y quitamos las ramas de encima. Parecía una pequeña cueva. Entramos todos poco a poco, hasta que las paredes de la cueva se hicieron más anchas para que pasáramos con más comodidad. Me parecía de película andar por ahí. De pronto, todo empezó a moverse, todo se derrumbaba encima nuestro. Las rocas estaban taponando el camino, estábamos atrapados. Lo último que recuerdo es que Louis se tiró encima de mí para salvarme de algo grande que caía.


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